El violento asalto a la Joyería Imperio en Santa Cruz continúa generando interrogantes sobre quiénes estuvieron detrás del golpe y si se trató simplemente de un robo o de una operación con objetivos más amplios.
Durante una entrevista en el programa AM, un coronel especializado en temas de seguridad planteó una hipótesis de alto impacto: detrás del ataque podría existir una estructura vinculada al Primer Comando da Capital (PCC), una de las principales organizaciones criminales de Brasil.
El entrevistado fue enfático al señalar que se trata de su análisis sobre las características del hecho. Hasta el momento, las autoridades no han confirmado oficialmente que el PCC sea responsable del asalto.
“Esto no es un atraco improvisado, es un atraco muy planeado”, sostuvo.
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Según su análisis, la elección de una joyería ubicada en un centro comercial con una alta concentración de personas, el valor de los bienes buscados, la violencia utilizada y la rapidez de la operación mostrarían un nivel de planificación superior al de un delito común.
“Es un mensaje a las autoridades”
Uno de los puntos que más llamó la atención durante la entrevista fue el horario elegido para ejecutar el robo.
El ataque se produjo un domingo por la noche, cuando el centro comercial registraba una importante presencia de personas.

El planteamiento realizado en AM fue directo: si el único objetivo hubiera sido sustraer joyas, los delincuentes podrían haber elegido un momento con menor circulación de público.
El coronel coincidió con esa interpretación y consideró que la exposición del ataque podría formar parte del mensaje.
“Es un mensaje a las autoridades, es un mensaje a las instituciones. Te estoy haciendo esto, cuidado que te voy a hacer más”, afirmó.
Para el entrevistado, las organizaciones criminales no solamente buscan obtener recursos económicos, sino también generar temor, demostrar capacidad operativa y erosionar la confianza de la población en las autoridades y en las fuerzas de seguridad.
Esa lectura, sin embargo, permanece como una hipótesis y deberá contrastarse con los resultados de la investigación policial.
¿Por qué menciona al PCC?
El coronel relacionó su interpretación con la forma en la que operan estructuras criminales transnacionales y recordó antecedentes de organizaciones asociadas al narcotráfico que desarrollaron actividades en Bolivia.

Durante la entrevista mencionó al PCC, al Comando Vermelho y a organizaciones vinculadas al narcotraficante Sebastián Marset como ejemplos de estructuras capaces de construir redes logísticas, financieras y de protección.
Según su análisis, los responsables materiales de un atraco no necesariamente tienen que ser los principales líderes de una organización.
“Si bien no son los capos ni los peces gordos los que atracaron en la joyería, son parte de una estructura fuerte”, sostuvo al explicar su hipótesis.
Nuevamente, la posible vinculación específica entre los autores del robo a Joyería Imperio y alguna de estas organizaciones no ha sido establecida oficialmente.
El temor también sería parte de la estrategia
El entrevistado sostuvo que el uso de violencia en lugares concurridos puede perseguir un efecto que va más allá del beneficio económico.
Afirmó que generar sensación de inseguridad puede provocar presión social contra las autoridades y debilitar la imagen de las instituciones responsables de combatir el delito.

También señaló que la gran cantidad de personas presentes durante un ataque puede convertirse indirectamente en una dificultad para una reacción policial inmediata.
Para el coronel, los responsables mostraron “sangre fría” y preparación para actuar en un lugar con elevada presencia de civiles.
Plantea un comité de crisis que opere las 24 horas
Frente al avance del crimen organizado, el coronel consideró insuficiente responder únicamente después de que se produce un hecho violento.

Pidió fortalecer la capacidad operativa de la Policía con vehículos de reacción rápida, logística y disponibilidad inmediata de combustible.
También propuso crear en Santa Cruz un comité de crisis permanente que funcione las 24 horas, con capacidad para responder tanto a problemas logísticos como operativos.

Según su criterio, la respuesta al crimen organizado requiere inteligencia, coordinación entre instituciones y capacidad de anticipación.
Incluso planteó la posibilidad de que grupos criminales puedan preparar más de una acción simultánea con la intención de dispersar o desgastar la capacidad de reacción de las fuerzas de seguridad.
Alerta sobre infiltración criminal en instituciones
La entrevista avanzó hacia uno de los puntos más delicados: la posibilidad de que organizaciones criminales hayan logrado penetrar instituciones encargadas precisamente de combatirlas.
El coronel sostuvo que la lucha no puede limitarse a detener delincuentes en las calles y que es necesario investigar posibles redes de protección dentro de instituciones públicas.
Mencionó específicamente al Ministerio Público, al Órgano Judicial y a la Policía.

Pero hizo una aclaración fundamental: sus cuestionamientos no están dirigidos contra las instituciones en su conjunto, sino contra funcionarios que pudieran haber actuado en favor de organizaciones criminales.
“No digo que son las instituciones, sino los funcionarios corruptos y delincuentes”, remarcó.
Las acusaciones de infiltración y protección criminal expresadas durante la entrevista constituyen opiniones y denuncias del entrevistado y requieren investigaciones que determinen responsabilidades individuales.
“Si no continúan investigando, todo va a quedar igual”
Al ser consultado sobre si las investigaciones recientes dentro del Ministerio Público deberían extenderse a otras instituciones, el coronel respondió que el proceso debería continuar.
Según sostuvo, si no se investigan posibles nexos dentro del Órgano Judicial, la Policía y otras áreas de la administración pública, las estructuras criminales podrían reorganizarse.
Para el entrevistado, combatir organizaciones transnacionales implica atacar también sus redes financieras, políticas, judiciales y logísticas.
Advirtió además sobre los denominados “criminales de cuello blanco”, capaces de utilizar estructuras legales y económicas para blanquear dinero proveniente de actividades ilícitas.
Fronteras débiles, otro problema estructural
La conversación también abordó la capacidad de Bolivia para controlar el ingreso de personas vinculadas con organizaciones internacionales.
El coronel realizó un diagnóstico crítico sobre la situación de las fronteras y cuestionó la falta de coordinación entre Policía, Migración, Aduana y otras instituciones.
Según su criterio, cada organismo trabaja de manera demasiado independiente y esto genera vulnerabilidades que pueden ser aprovechadas por las estructuras criminales.
Como respuesta, propuso reforzar la presencia estatal en puntos críticos, mejorar los controles, incorporar personal especializado y utilizar mecanismos de contrainteligencia.
También planteó utilizar tecnología como escáneres, drones y sistemas modernos de vigilancia fronteriza.
Cooperación internacional e inteligencia
Otro de los puntos abordados fue la actividad de agencias de inteligencia de países vecinos dentro de investigaciones relacionadas con crimen organizado.
El coronel sostuvo que organismos de Brasil, Paraguay, Chile y Argentina realizan seguimientos vinculados con delincuencia transnacional cuando sus ciudadanos, vehículos o estructuras criminales aparecen relacionados con operaciones en Bolivia.
Durante la entrevista respaldó en gran medida un reciente análisis atribuido a investigadores brasileños sobre la presencia de organizaciones criminales en Santa Cruz.
Estas afirmaciones corresponden a la valoración del entrevistado y no constituyen, por sí mismas, una conclusión oficial de las autoridades bolivianas.
El desafío ya no sería solamente policial
El asalto a Joyería Imperio ha abierto una discusión que supera el robo de una tienda.

La violencia utilizada, la planificación y la posibilidad de que existan redes transnacionales vuelven a colocar en debate la capacidad del Estado para enfrentar estructuras mucho más complejas que la delincuencia convencional.
Para el coronel entrevistado en AM, la respuesta debe comenzar desde adentro.
Su conclusión fue contundente: de poco servirán nuevos planes de seguridad si dentro de las instituciones existen funcionarios vinculados a intereses criminales.
Por ahora, la investigación deberá responder la pregunta central: ¿el asalto fue obra de un grupo independiente o existe realmente una organización criminal de mayor dimensión detrás del ataque?
Hasta que existan pruebas y una conclusión oficial, la posible participación del PCC debe mantenerse como una hipótesis planteada por el entrevistado, no como un hecho demostrado.




