Santa Cruz despide a uno de esos artistas cuya obra termina convirtiéndose en parte de la memoria de una ciudad.
Armando Terceros, músico, compositor, escritor y gestor cultural, fue despedido entre familiares, amigos, artistas y representantes de la cultura cruceña, en una jornada marcada más por el agradecimiento a su trayectoria que por el silencio de una despedida.
Durante el programa AM se repasó parte de su legado y se recogieron testimonios de quienes compartieron escenario, música y amistad con él.
“Cada vez que cantaba una canción, que componía una canción, reflejaba el sentimiento del cruceño en cada nota musical”, expresó uno de sus compañeros durante el velorio.
Su féretro estuvo acompañado por símbolos profundamente ligados a su vida: la bandera cruceña y la de Blooming, dos identidades que también atravesaron su producción musical.

Un hombre que le cantó a su pueblo
Armando Terceros fue parte de una generación de músicos que convirtió las costumbres, sentimientos y paisajes del Oriente boliviano en canciones.
En AM recordaron a Los Cambitas como un referente de la música que le canta directamente a su gente.
Y Terceros encarnó justamente ese espíritu.
“Armando hizo eso: cantarle a su gente, a su pueblo, a los amigos, a la cultura y a esa relación entre el hombre y la tierra”, señalaron durante el homenaje.
Su legado no quedó limitado a su faceta como intérprete.

Compuso una extensa cantidad de canciones y además dedicó parte de su vida a investigar y escribir sobre la música del Oriente boliviano.
“Se va, pero su obra va a permanecer”
Una de las frases que mejor sintetizó la despedida llegó durante la conversación en AM:
“Su cuerpo se va, pero su obra va a permanecer”.
Terceros dejó música, composiciones, libros y recuerdos personales de varias generaciones que lo escucharon cantar.
Quienes lo conocieron destacaron también su carácter, su picardía y una manera particular de interpretar las canciones.
“Nos ha dejado su música, su composición, su simpatía, su picardía”, recordó uno de los asistentes al homenaje.

La idea se repitió durante la despedida: más allá del dolor por su partida, existe una obra que continuará sonando.
También escribió la música del Oriente
Terceros no fue solamente un cantante popular.
Durante el homenaje se destacó su trabajo como escritor e investigador de la música oriental, con publicaciones dedicadas a preservar y documentar la producción musical de esta región del país.

Quienes lo despidieron calificaron ese trabajo como un aporte importante para conservar la historia de artistas y compositores que formaron parte de la identidad cultural cruceña y oriental.
Ese legado escrito se suma a las canciones que interpretó y compuso durante décadas.
El compositor detrás de una canción emblemática de Blooming
Entre las historias recordadas en AM apareció una poco conocida para muchos hinchas del fútbol.
Terceros fue el compositor de un taquirari dedicado a Blooming en 1984, año en que la Academia cruceña se consagró campeona.

La canción fue grabada por Freddy Saldaña y terminó transformándose en una pieza muy ligada a la identidad del club.
Durante el programa incluso se recordó parte de su letra: “Es la Academia que viene a ganar”.
La relación de Armando Terceros con Blooming explica también uno de los detalles de su despedida: la bandera celeste acompañó su féretro junto a la bandera de Santa Cruz.
Cambió incluso la forma de tocar el taquirari
Su aporte musical también estuvo relacionado con la interpretación.
En AM recordaron conversaciones en las que Terceros explicaba que, después de años de tocar, había modificado el rasgueo tradicional del taquirari.
Buscaba darle una sonoridad más rítmica y festiva, alejándose parcialmente de una interpretación más romántica.
Era parte de su identidad como músico: conocer la tradición, pero también imprimirle un sello propio.
Una guitarra y una voz que llenaban una habitación
Los recuerdos personales también formaron parte del homenaje.
Uno de los conductores de AM relató un encuentro doméstico con Terceros durante una celebración familiar.
Recordó al compositor llegando con su guitarra japonesa Takamine y aceptando interpretar una antigua canción que casi había quedado olvidada.
A pesar de los años, conservaba una voz potente.
Pero quienes lo escucharon destacan algo más.
Podía combinar esa potencia con una interpretación suave y dulce.
“Era una cosa deliciosa escucharlo”, recordaron durante el programa.

Fue músico de estudio, intérprete en vivo y también cantor de serenatas.
De Los Cambitas a la gestión cultural
Durante el homenaje se recordó también la formación de Los Cambitas en la década de 1960, grupo con el que Terceros quedó ligado a una etapa fundamental de la música regional.
Pero su relación con la cultura trascendió los escenarios.
Fue gestor cultural y llegó también a dirigir la Casa de la Cultura, desde donde participó de manera institucional en la promoción de las expresiones artísticas cruceñas.

Además, tenía formación como técnico industrial.
Su trayectoria fue reconocida en vida cuando fue distinguido como Hijo Ilustre de los Valles Cruceños en Samaipata, según se recordó en AM.
Más que despedirlo, celebrar su vida
La cobertura terminó alejándose del tono tradicional de un obituario.
La propuesta fue recordar lo que dejó.
Canciones.
Libros.
Historias.
Serenatas.
Taquiraris.
Y una forma de entender la identidad cruceña desde la música.

“Pasó a la cuarta edad”, expresó uno de sus amigos durante la despedida, explicando esa frase como el momento en el que una persona se va físicamente, pero permanece viva en el corazón de quienes la quisieron.
Armando Terceros se va dejando precisamente eso.
Una obra que seguirá sonando mucho después de su despedida.
Porque algunas voces dejan de escucharse sobre un escenario, pero terminan formando parte del sonido permanente de una ciudad.




