La discusión por el precio de los pasajes interdepartamentales volvió a tensarse después de que la negociación entre transportistas y la Autoridad de Regulación y Fiscalización de Telecomunicaciones y Transportes (ATT) terminara sin acuerdo.

En entrevista con el programa AM, Lucio Gómez, ejecutivo de la Confederación Sindical de Choferes de Bolivia, explicó que el sector plantea establecer una tarifa transitoria mientras se realiza un estudio técnico completo que determine el costo real de operación del transporte interdepartamental.

Según Gómez, la propuesta inicial de la ATT contemplaba un incremento de alrededor del 15%, cifra que fue rechazada por los transportistas.

“No es un estudio”, afirmó al cuestionar la metodología presentada por la autoridad.

Para el dirigente, calcular una nueva tarifa exige considerar mucho más que el precio del combustible. Entre los factores mencionó lubricantes, filtros, llantas, mantenimiento, engrase, lavado, distancia recorrida y, especialmente, las condiciones de las carreteras.

Gómez aseguró que el transporte interdepartamental propuso un incremento del 45%, aunque aclaró que no se trata todavía de una cifra obtenida de un estudio técnico concluido, sino de un planteamiento provisional construido a partir de los incrementos registrados en los costos operativos.

“Un planteamiento del 45% se hizo”, explicó.

Añadió que los cálculos preliminares realizados por distintos sindicatos incluso arrojarían incrementos mayores, cercanos al 55% o 56%, aunque insistió en que el monto definitivo deberá salir de un estudio formal.

¿Se rompió el diálogo con la ATT?

Gómez negó que el sector transportista haya sido quien rompió las negociaciones.

“No se ha roto el diálogo, sino abandonó la ATT nada más”, aseguró.

De acuerdo con su versión, durante la reunión la autoridad habría elevado posteriormente su planteamiento hasta aproximadamente un 21%, pero tampoco se logró consenso y el representante de la ATT terminó retirándose.

Tras lo ocurrido, los transportistas enviaron una carta al Ministerio de Obras Públicas y solicitaron la presencia de esa cartera de Estado en una nueva reunión junto con la ATT y el Viceministerio de Transportes.

Gómez sostuvo que el objetivo sigue siendo evitar conflictos y alcanzar un acuerdo temporal mientras se determina técnicamente cuánto debería costar realmente el servicio.

El costo del mantenimiento entra en la discusión

Durante la entrevista, el dirigente puso como ejemplo el mantenimiento de los buses interdepartamentales.

Según explicó, por la cantidad de kilómetros recorridos, un vehículo de estas características necesita cambio de aceite aproximadamente cada 20 o 25 días.

A esto se suman filtros, llantas, engrase, lavado y reparaciones provocadas por el estado de las carreteras.

“El estudio tiene que hacer inclusive de campo: cuántos kilómetros de asfalto tienen, cuántos de tierra, qué tipo de llantas utilizan”, señaló.

Para el sector, todos esos factores deben ser incorporados antes de fijar una nueva tarifa.

“No se puede trabajar con los precios del diésel”

Gómez también advirtió que la situación económica está provocando una fuerte reducción de la actividad del transporte.

“Ahorita no se puede trabajar con los precios del diésel, ni urbano, ni interprovincial, ni interdepartamental”, sostuvo.

Según su versión, algunas operaciones interdepartamentales estarían trabajando únicamente entre un 20% y 25%, debido a que los actuales ingresos no cubrirían suficientemente los costos de operación.

El dirigente agregó que el incremento del combustible se suma al encarecimiento de repuestos y otros insumos.

Cuestionó que algunos productos ya hubieran aumentado cuando el dólar paralelo alcanzó niveles elevados y que, pese a una posterior reducción de esa cotización, los precios continúen subiendo.

¿Hay otra salida además de aumentar el pasaje?

Durante la entrevista también se planteó si existen mecanismos para evitar que todo el impacto de los nuevos costos termine trasladándose al pasajero.

Gómez aseguró que el sector está dispuesto a analizar alternativas.

Entre ellas mencionó una posible diferenciación para el transporte público, tomando como referencia modelos aplicados en países como Perú y Brasil.

“En Brasil, en Perú hacen la subvención a las movilidades de servicio público y el servicio particular tiene que pagar lo que es”, señaló.

El dirigente sostuvo que podría discutirse algún mecanismo de compensación, reducción de costos o tratamiento diferenciado que permita reducir la presión sobre los pasajes.

“Nosotros estamos de acuerdo para poder dialogar y conversar cuál es la compensación de lo que nosotros estamos en pérdida”, afirmó.

Un estudio conjunto para definir el precio real

La Confederación informó que ya conformó una comisión para trabajar en el estudio de costos del transporte interdepartamental junto con la ATT.

Gómez incluso abrió la posibilidad de contratar una consultora externa si fuera necesario para dar mayor credibilidad al resultado.

“Si se tiene que contratar una consultora, lo hagamos para que no exista ningún tipo de discusión”, sostuvo.

El objetivo, aseguró, es evitar que tanto el Gobierno como los transportistas establezcan precios considerados arbitrarios.

“No discutamos nosotros ni el Gobierno ni el pueblo; que salga lo que es realmente un costo real”, afirmó.

Hasta que ese estudio esté concluido, los choferes insisten en acordar una tarifa temporal.

La discusión coloca ahora al Gobierno frente a un equilibrio complejo: garantizar la sostenibilidad del transporte interdepartamental sin trasladar de manera desproporcionada el incremento de costos al bolsillo de los pasajeros.

El porcentaje final todavía no está definido. El 45% es, por ahora, una propuesta del sector transportista, mientras el valor definitivo dependerá del estudio técnico y de la negociación con las autoridades.