La nueva tarifa de Bs 3,50 para el transporte público en Santa Cruz de la Sierra continúa generando cuestionamientos, no solo por el impacto económico para los usuarios, sino también por las dudas sobre el sustento técnico que habría respaldado la decisión.
Durante una entrevista, el arquitecto y urbanista Jorge Guido Landívar aseguró que el problema va mucho más allá del precio del pasaje y apuntó directamente a la falta de planificación del sistema de transporte urbano.
Según explicó, Santa Cruz arrastra desde hace décadas problemas estructurales en movilidad y transporte público sin que se haya implementado una transformación de fondo. A su criterio, el incremento tarifario representa únicamente una modificación del precio, pero no una mejora real del servicio.
Landívar cuestionó además la existencia de un estudio técnico actualizado y competente que sustente la nueva tarifa. Señaló que el municipio no contaría con información suficientemente completa y actualizada sobre el parque automotor, las rutas y el funcionamiento real del sistema.
“La subida del pasaje es simplemente eso: subir el pasaje”, señaló durante su intervención, remarcando que no existiría una mejora paralela en la calidad del servicio, las unidades, las rutas o el cumplimiento de normas.
El urbanista también recordó que la ciudad continúa funcionando bajo un modelo que, según su análisis, otorga a los transportistas un amplio margen para definir rutas, condiciones de servicio y características de las unidades.
Otro de los puntos que genera preocupación es el efecto directo sobre la economía de los usuarios. Para quienes necesitan utilizar dos o tres micros al día, un incremento de 50 centavos por tramo puede representar un gasto adicional significativo a lo largo del mes.
En la entrevista se mencionó incluso el caso de personas que requieren dos vehículos para llegar a sus fuentes laborales, lo que puede elevar considerablemente el costo diario de transporte.
Landívar advirtió que el impacto podría ir más allá del transporte y trasladarse a otros sectores de la economía, debido al aumento de los costos cotidianos de trabajadores y familias.
“Esto va a significar que suba la canasta familiar”, sostuvo, al considerar que el incremento tendrá consecuencias sobre el gasto mensual de los hogares y podría generar presión sobre otros precios.
Para el especialista, la discusión debería centrarse en un cambio estructural del sistema. Entre las prioridades mencionó la necesidad de contar con un verdadero plan de movilidad urbana, información actualizada sobre el número de micros, rutas definidas, mejores condiciones del parque automotor y una planificación integral que incluya circulación, estacionamientos y uso del espacio público.
También pidió mayor participación de instituciones técnicas, colegios profesionales y organizaciones ciudadanas para construir propuestas que permitan modernizar el transporte.
La tarifa de Bs 3,50, que según lo señalado durante la entrevista ya comenzó a cobrarse, abre así un debate que supera el monto del pasaje: ¿está Santa Cruz pagando más por el mismo sistema de transporte de siempre?




