La aprobación del Decreto Supremo 5750 abrió una pregunta inmediata entre los usuarios: ¿qué pasará con la tarifa de electricidad?
El gerente comercial de la Cooperativa Rural de Electrificación (CRE), Henry Vaca, explicó en el programa AM que la distribuidora cruceña no define el precio que pagan los consumidores, sino que aplica las tarifas aprobadas por la autoridad reguladora.
“Nosotros como distribuidor simplemente aplicamos la tarifa que nos da la autoridad de fiscalización”, explicó.
Según Vaca, las tarifas eléctricas son aprobadas mediante estudios tarifarios periódicos y cuentan además con un mecanismo de indexación que permite actualizar determinados costos.
La modificación introducida por el Decreto Supremo 5750 se concentra precisamente en ese mecanismo.
Inflación y dólar: las dos variables que ahora pesan más
Vaca explicó que el factor de indexación funciona como un multiplicador que toma en cuenta principalmente dos variables: el Índice de Precios al Consumidor (IPC), relacionado con la inflación, y el tipo de cambio del dólar.
Ambos elementos ya formaban parte del sistema anteriormente, pero el tipo de cambio tenía un peso mucho menor mientras permanecía estable.
La situación cambió con las fluctuaciones del dólar.
“Antes no se le daba mucha atención justamente porque el dólar venía con un precio fijo”, señaló.
Según el ejecutivo, la nueva fórmula busca adaptar el cálculo a la realidad económica actual sin trasladar de manera abrupta todo el impacto al consumidor.
Vaca sostuvo que el Gobierno trabajó durante un tiempo en el nuevo mecanismo precisamente para intentar “alivianar el factor de indexación” y evitar un impacto mayor sobre el bolsillo de los usuarios.
CRE aclara: no fija las tarifas
Uno de los principales puntos que Vaca buscó aclarar es el papel de CRE dentro del sistema.
La cooperativa distribuye electricidad y cobra a los usuarios según las tarifas autorizadas, pero no decide unilateralmente cuánto cuesta el kilovatio.
Esto significa que cualquier actualización tarifaria deriva de las fórmulas y resoluciones establecidas por las autoridades correspondientes.
CRE, explicó Vaca, recibe la tarifa autorizada y posteriormente debe aplicarla y generar los avisos de cobranza para sus consumidores.
¿El precio del gas también puede afectar la electricidad?
Otro elemento importante es el gas utilizado para producir electricidad mediante generación termoeléctrica.
Consultado sobre qué ocurriría si el precio del gas cambia, Vaca explicó que podría convertirse también en un factor que termine influyendo sobre los costos de generación.
Sin embargo, aclaró que decisiones relacionadas con subsidios o eventuales modificaciones en el precio del gas corresponden al Gobierno y no a CRE.
“El gas, obviamente, si sube es un factor también que va a influir”, indicó.
La situación muestra la relación directa que existe entre el modelo de generación eléctrica del país y el costo de los hidrocarburos.
Santa Cruz empieza a producir electricidad desde los techos
Pero la entrevista también dejó otro dato importante: el crecimiento de la generación solar domiciliaria.
Según Vaca, actualmente existen más de 600 consumidores conectados al sistema de CRE que producen electricidad mediante paneles solares instalados en sus viviendas.
En conjunto, esos usuarios ya estarían generando cerca de 11 megavatios.
La cooperativa también proyecta incorporarse a la generación solar mediante plantas propias.
El objetivo, según explicó Vaca, es contribuir progresivamente a modificar una matriz energética todavía muy dependiente del gas natural.
“La cooperativa va a tomar todas las oportunidades para tratar de aportar y cambiar la matriz energética”, afirmó.
¿Cómo puede una familia instalar paneles solares?
El procedimiento comienza con un estudio técnico.
Vaca recomendó que el usuario interesado contrate a un ingeniero eléctrico para evaluar cuánto consume su vivienda y determinar qué tamaño debe tener la instalación solar.
No necesariamente es obligatorio generar toda la energía de la casa con paneles.
Un usuario puede optar por abastecer solamente parte de su consumo mediante energía solar y mantener el resto conectado a la red convencional.
Una vez elaborado el proyecto, debe ser presentado ante CRE para su revisión y aprobación.
Posteriormente se realiza la instalación y, cuando corresponde, se coloca un medidor bidireccional, capaz de registrar tanto la electricidad consumida desde la red como la energía generada por el usuario.
El aire acondicionado, el gran consumidor del hogar cruceño
La entrevista también bajó la discusión energética a una pregunta cotidiana: ¿qué electrodoméstico dispara más la factura eléctrica?
La respuesta de Vaca fue directa: el aire acondicionado.
Por las altas temperaturas de Santa Cruz y el uso prolongado durante gran parte del año, estos equipos representan uno de los consumos eléctricos más importantes de los hogares.
El problema aumenta cuando se utiliza el aire acondicionado a temperaturas extremadamente bajas.
Vaca explicó que si un equipo se configura en 18 o 19 grados en un ambiente donde resulta difícil alcanzar esa temperatura, el compresor permanece trabajando durante largos periodos para intentar llegar al nivel seleccionado.
Eso significa mayor consumo.
También cuestionó una costumbre frecuente: mantener habitaciones extremadamente frías hasta el punto de dormir cubiertos con frazadas.
Un aire acondicionado puede sumar hasta Bs 200 al mes
Vaca realizó un cálculo aproximado para explicar el impacto en la factura.
Según indicó, un aire acondicionado de alrededor de 12.000 BTU, funcionando cerca de ocho horas diarias durante un mes, podría representar aproximadamente entre Bs 150 y Bs 200 mensuales, dependiendo de las condiciones de uso.
Por eso recomendó racionalizar el consumo, apagar los equipos cuando no hay personas en la habitación y evitar configuraciones excesivamente bajas.
La eficiencia energética, señaló, no solamente tiene un impacto ambiental: también se refleja directamente en el bolsillo.
Una nueva etapa para la electricidad en Bolivia
El Decreto Supremo 5750 llega en un momento en el que inflación, tipo de cambio, gas y transición energética comienzan a cruzarse en una misma discusión.
El desafío será mantener un sistema económicamente sostenible sin trasladar incrementos abruptos a los consumidores.
Mientras tanto, la generación distribuida empieza a abrir otra posibilidad: que los propios hogares produzcan parte de la electricidad que consumen.
Y en Santa Cruz ese cambio ya comenzó: más de 600 usuarios producen energía solar desde sus viviendas y cerca de 11 MW ya estarían entrando al sistema desde paneles instalados por consumidores particulares.




