El antiguo mercado Los Pozos y la zona de Los Cachis volvieron al centro de la atención después de una serie de operativos municipales que dejaron puestos retirados, negocios clausurados, personas intervenidas y productos decomisados.

En AM se analizó el despliegue realizado durante tres jornadas consecutivas por la Guardia Municipal, con participación policial en determinadas intervenciones, como parte de una estrategia de la gestión del alcalde Mamén Saavedra para recuperar espacios públicos y reforzar los controles en una de las zonas comerciales más congestionadas del centro de Santa Cruz.

La intervención alcanzó puestos instalados sobre aceras y calles que, según el reporte, dificultaban considerablemente la circulación de vehículos y peatones.

Pero los controles terminaron revelando problemas que fueron más allá de la ocupación del espacio público.

Aceras y calles tomadas por puestos comerciales

Uno de los principales objetivos del operativo fue liberar las vías.

En AM se describió una situación conocida por quienes atraviesan habitualmente Los Pozos y Los Cachis: comerciantes que ya no ocupan únicamente las veredas, sino también parte de la calzada.

En algunas calles, el espacio disponible se habría reducido prácticamente al ancho necesario para que pase un vehículo.

La Guardia Municipal retiró puestos que obstaculizaban la circulación y busca impedir que las áreas despejadas vuelvan a ser ocupadas.

El desafío no es menor.

Durante décadas, diferentes administraciones municipales han enfrentado conflictos similares alrededor de los mercados y del uso irregular del espacio público.

Los Cachis también entraron en el operativo

La intervención llegó hasta la conocida zona comercial de Los Cachis, donde históricamente se comercializan todo tipo de productos usados.

El sector ha sido mencionado durante años incluso como un lugar al que terminan llegando objetos de procedencia dudosa.

En AM se planteó precisamente uno de los problemas de fondo: cuando existe un mercado para artículos robados, también se genera un incentivo económico para que continúe el robo.

De ahí que la intención municipal anunciada sea atacar no solamente la ocupación de calles, sino también el circuito comercial que pudiera existir alrededor de bienes de procedencia irregular.

Celulares denunciados como robados

La presencia de efectivos policiales permitió actuar cuando aparecieron indicios de posibles delitos.

Según el reporte analizado en el programa, una persona fue intervenida después de encontrarse en su poder celulares que figuraban dentro de denuncias policiales como objetos robados.

Ese punto marca una diferencia importante dentro del operativo.

La Guardia Municipal puede fiscalizar aspectos relacionados con espacio público y actividad comercial, mientras que la investigación sobre la posible posesión o comercialización de bienes robados corresponde a la Policía y al sistema penal.

Por eso ambos organismos participaron de las acciones.

¿Comprar lo robado alimenta el delito?

El operativo abrió además una discusión que va más allá de Los Pozos.

Si existe una cadena que compra y posteriormente revende objetos sustraídos, el robo encuentra una vía rápida de monetización.

En AM resumieron el problema con una situación repetida por muchos ciudadanos: sufrir el robo de un objeto y recibir luego como recomendación que se vaya a buscarlo a Los Cachis, incluso con la posibilidad de terminar pagando para recuperarlo.

La intención expresada por la Alcaldía es cortar ese círculo.

Sin embargo, determinar si un artículo es robado requiere investigación y respaldo documental, por lo que no corresponde asumir que todos los productos comercializados en la zona tienen procedencia ilícita.

Clausuraron negocios por venta irregular de bebidas alcohólicas

Los controles también alcanzaron establecimientos comerciales.

Según el reporte difundido en AM, dos locales fueron clausurados después de detectar venta de bebidas alcohólicas en condiciones u horarios que no estaban permitidos.

Entre los establecimientos intervenidos se mencionaron negocios que durante el día funcionaban como ventas de pollo y que también comercializaban bebidas alcohólicas.

Las autoridades municipales deberán continuar fiscalizando el cumplimiento de las licencias y condiciones bajo las cuales operan los diferentes establecimientos del sector.

Más de 100 litros de sangre de vaca en botellas

El hallazgo más llamativo surgió en otro operativo realizado en el mercado Los Pozos.

AM citó información publicada por EL DEBER sobre el decomiso de más de 100 litros de sangre de vaca almacenada en botellas plásticas, además de carne en mal estado y líquidos que presuntamente eran utilizados para pigmentar productos cárnicos.

La intervención estuvo encabezada por la concejal Melissa Ramírez y personal de Defensa del Consumidor, según lo expuesto durante el programa.

El reporte mencionó además el decomiso de una importante cantidad de carne en malas condiciones.

Investigan si la sangre era utilizada para mejorar el aspecto de la carne

El dato genera especial preocupación por el riesgo sanitario.

Según la información analizada en AM, la sangre y otros líquidos encontrados habrían sido utilizados para dar color a carne deteriorada y hacerla parecer en mejores condiciones.

Ese extremo deberá ser establecido por las autoridades responsables de la inspección y los controles sanitarios.

De confirmarse, ya no se trataría simplemente de una infracción comercial, sino de una práctica capaz de poner en riesgo directamente la salud de los consumidores.

De recuperar las calles a controlar lo que se vende

Los operativos muestran que el problema de Los Pozos tiene varias capas.

Por un lado está la ocupación de aceras y calzadas.

Por otro, la fiscalización de actividades comerciales.

A eso se suma la intervención policial cuando aparecen bienes que figuran como robados y, finalmente, el control sanitario de los alimentos comercializados.

El reto para el municipio será lograr que estas acciones no sean únicamente operativos momentáneos.

En AM se planteó justamente esa interrogante: ¿podrá la Alcaldía mantener despejadas las calles una vez que termine la intervención?

Una pelea histórica por el espacio público

Ordenar los mercados del centro ha sido uno de los problemas más complejos para sucesivas administraciones municipales.

Los comerciantes defienden su fuente de trabajo.

Los vecinos reclaman calles y aceras transitables.

Y las autoridades tienen la obligación de garantizar tanto el derecho al trabajo como el cumplimiento de las normas urbanas, comerciales y sanitarias.

La intervención encabezada por la nueva gestión municipal pone nuevamente esa tensión sobre la mesa.

Si el objetivo de Mamén Saavedra es recuperar de manera permanente el espacio público de Los Pozos y Los Cachis, la verdadera prueba comenzará después de los operativos: evitar que las calles vuelvan a ser ocupadas y que los controles sobre productos robados, alimentos y comercios desaparezcan cuando se retiren los guardias municipales.